Abuela



Pues el día iba a llegar, ese oscuro día. Ha esta vida hemos venido a sufrir, y hoy sufro por su partida.

Estamos todos aquí, hemos venido a dejarte, donde ahora perteneces sin poder volver a buscarte.

Ahora somos recuerdos, ya no volvemos a ser los mismos.

Es doloroso ver las manos sin vida, aquellas que una vez sanaron heridas, hicieron alimento, y los dulces con los que nos consentías. Le hablo a usted abuela, porque yo no creo que se haya ido.

Pienso en usted, y en lo que dejó aquí para nosotros, mucho amor y ahora solo debemos cuidarnos los unos a los otros.

Supiste amar solo como una madre podría, donde no era el miedo a la muerte propia sino al sufrimiento de tus hijos. Quiero llegar a amar como usted abuela.

De ese triste día solo recuerdo, el comentario que se fue entre la gente: “Ah rigor, ella tenía cuatro hijos”. Y ahí estaban, cargándote hacia la iglesia, a terminar la dolorosa despedida.

La vida no se entiende, me dijo un dia, sin saber yo, que eso me marcaría toda la vida…